viernes, 2 de septiembre de 2011

Primera carta

Querido R.R:

Esta es la primera carta que escribo, la cual vaya destinada a alguien que no sea yo misma, así, dicúlpame si lo que salga de estas líneas, es una de mis ya muy conocidas chapuzas "gastronómicas".
Hoy, me he decidido a hablarte, pues tengo la impresión de que más pronto que tarde, nuestros caminos volverán a entrechocarse., y que una vez más, entre tantas, esclarecerás mis miedos más recónditos sin tu pretenderlo.

Quizá te agrade saber que después de todo, he asumido que mi manera de comunicarme con ésa parte de mi que tenía encarcelada, es una manera propia de sentirme libre. Que ya no temo desfallecer o sentirme estúpida, que me da igual entender cuanto digo o cuanto deseo decir.
He descubierto que no era sino yo misma la anaconda que oprimía mi propia libertad (recuérdame que te explique la metáfora cuando coincidamos de nuevo).

Así que me he animado, por fin, a escribir cuantas cartas sean necesarias para que nuestro blog resurja cuan ave fénix, o dicho de otro modo, para que de una vez por todas, te eches a volar y dejes de quedarte en el nido.

Creo entender que, estarás mirando la Torre Eiffel, y que yo seguiré aquí, observando el edificio de Iberdrola, pero tengo entendido, que detrás de estos dos edificios se esconde la misma luna. ¿Quien nos dice que no estemos mirando el cielo a la vez?

Tengo un nuevo proyecto, uno entre tantos. Ya sabes que mi cabezonería me impide desistir, aunque no es la primera de las veces que me digo "la última". Deberías observarme con el Gimp y el diseño aún por diseñar de nuestro fantástico blog.
Se me hace tan extraño pensar en un nuestro... (y eso que ahora he aprendido a decir nosotros).

Te escribiré, R.R, lo haré sin premisa, cuando como ahora, me apetezca. Quizá ocurra que como hoy no tenga qué contarte y mis cartas te dejen un regusto amargo, como cada vez que digo algo sin sentido; pero ya me conoces... ¿Para qué iba a cambiar?
Como tú bien sabes soy propensa a los desvaríos y a recorrer sendas que ni tú ni yo seríamos capaces de concebir. No puedo evitar que me guste la aventura de embarcarme en algo nuevo.

En fin, amigo, sólo me queda decirte que hasta pronto (quizá hasta que de verdad tenga qué contarte. Sí, creo que será,hasta entonces) y darte un dulcísimo abrazo, con mermelada de Bar le Duc (¿has probado qué recóncholis es eso? jajaja), besos:

Reflejo Reflexivo :)