jueves, 15 de marzo de 2012

Cuarta carta

Querido R.R:

El corazón me late tan fuerte, que creo se me va a salir del pecho... late, como si hubiese participado en una maratón y no se hubiese detenido un instante a tomar aire. Y es que el campo vibraba... sé que no soy de fútbol y quizá tú tampoco, pero ¡qué espectáculo!... estoy emocionada... es algo que hacía mucho que no me pasaba, pero... no puedo borrarme de la mente a la afición gritando, animando y sintiendo al equipo... estoy consternada (y no es la primera ni será la última vez que ocurre. Creo, tienes que ser de Bilbao, y del Athletic para poder hacerte a la idea...) Es algo que se te adhiere a la piel, que te contagia y que te conmueve...

Pero no voy a hablarte de fútbol... Porqué sí R.R esta no es la primera vez que intento escribirte, ni la última que me comprometa a contarte cuantas cosas me hayan ocurrido.
Porque sí, yo tampoco he podido evitar echarte de menos... y, es que no me canso de repetirte que apareces cuando más te necesito, como si inconscientemente estuvieses echo para aparecerte en el instante que necesito de la serenidad de tus palabras.
Porque, efectivamente, en estos tres últimos meses (sé que ha pasado aún más tiempo desde que hablamos por vez última) mi vida ha cambiado y a seguido igual, todo ha pasado tan y tan deprisa, que me temo, no sabría como empezar a contártelo todo. Quizá, por eso, no lo haga.

Han sido meses de promesas, de planes, de ilusiones, de primeros besos, de segundos... de últimos. De decisiones acertadas (aunque al principio, dolorosas), de momentos de alegría, de confusión, de entrañas comprimidas (sí, sé que no es la mejor manera de explicar que me sentía, como con un puño en el estómago, pero no puedo describir mejor esa sensación de aprieto... de falta de aire, de agobio. Creo que "comprimir" es una palabra tan buena como cualquier otra...), de cartas insanas y de sensaciones absurdamente emocionantes y auténticamente estúpidas.

Y ¿qué es de ti, querido? ¿Cómo se ve Francia en este nuevo año?

Pienso, que en cualquier caso, el tiempo es simple cuestión de tiempo ("... la vida es cuestión de vida, la vida dura un momento, el tiempo toda la vida...") y que pase lo que pase, siempre quedarán nuestras cartas (en el armario... ¿recuerdas?) y nuestros encontronazos a medias. Porque, opino, hay personas y relaciones, intermitentes pero.. que siempre están ahí.

Me recuerda a la historia de una chica, que he tenido el gusto de conocer hace relativamente poco (y aún hoy, no la conozco lo suficiente), mas en su caso, se trata de una historia de amor, como poco complicada, pero... tan tristemente bella que, entiendo (aunque no se lo haya dicho a ella) ese brillo que se le queda en los ojos, cada vez que está con él.

Porqué... por las decisiones de él, apenas pueden verse.
Y quizá pasen meses, o años... pero él siempre vuelve (y ella está ahí para esperarle), cuando ella a rehecho su vida, y está relativamente feliz con lo que tiene.
Pero ambos son conscientes, de que se necesitan (y aunque les cueste tanto y tanto admitirlo (sobretodo a él) se aman), y quizá por eso, está chica de la que te hablo, no puede evitar confesar a la persona con la que esté, que hay un"él" detrás (qué complicado es todo sin nombres, R.R, pero ya sabrás que a mí no me gusta mencionar a la gente (no sé, me gusta la magia del anonimato, absurdo ¿no?))

Es la historia del gato y el ratón... pero ninguno de los dos puede evitar caer en la trampa de huir y buscarse.

Algo así nos pasa a nosotros... nos encontramos en el camino, cada cierto tiempo... y es mágico y bonito saber que en algún lugar de Francia estarás tú leyendo lo que yo pueda decir, que sé, no es mucho... pero también sé (y ya sabes que no peco de modesta) que escriba lo que escriba, tendrás buenas palabras para mí, y que en el fondo... diga lo que diga, tú sabrás comprender todo lo que callo.

Siento que después de demorar tanto esta carta (que era inevitable acabase en tus manos (no literalmente, claro)), sea esto lo que pueda ofrecerte. Pero hace tanto que no escribo (en realidad no demasiado... me explicaré. Hace tanto que no escribo bien, si no es sobre él (y sobre él no quiero escribir más. Ya dije todo cuanto tenía por decirle) que creo, hasta vuelva a coger práctica (hasta nuevo aviso), son estos resquicios... este intento (casi burlesco) de escritura lo único que queda... siento que tenga que ser así... pero por ahora, no puedo ofrecer más).

Espero que comprendas, (sé que se te da mejor a ti eso, que a mí lo de explicarme) pero pronto (y es una promesa) (aunque sabes que para mí el tiempo, es sólo tiempo (excusas)), cuando recupere un poco las palabras, volveré a escribirte y quizá entonces, no me demore tanto en decirte, que yo también te echo de menos, y que te espero R.R.

Reflejo Reflexivo


martes, 11 de octubre de 2011

Tercera carta

Querido R.R:

A veces pienso que la vida es un desvarío repleto de escusas y contradicciones; que no tiene sentido más allá de la ironía que implica vivir. No son escusas, ni tampoco pretextos; la vida, es una oportunidad continúa, que irónicamente tratamos de oprimir y exprimir al mismo tiempo.
A veces me canso de pensar en qué es lo ético y que no; qué cosas funcionan a costa de otras y cuáles por si solas... el problema es, que en definitiva, ya nada funciona por si solo, y la cabeza se me embota. Así no se puede vivir.

Y creéme, a veces lo más sencillo es más complicado de lo que en realidad parecía en un principio; mirar a otro lado, esperar a que ocurra lo que tenga que ocurrir o aceptar la vida "tal cual" no son sino la pata corta de la mentira.

Mirar a otro lado, no es del todo fácil, siempre que se tenga un pretexto para hacerlo.
Yo misma, no niego que el mundo va de cabeza, y que cada vocanada de aire, la cosa empeora; no sólo la crisis, o la pobreza que al parecer "ahora está de moda" (como si nunca antes hubiese estado allí), es un poco todo, el mundo cada vez es más corrupto y a la gente le importa menos...

Pero soy egoísta, y temo que empieces a aborrecerme por ello, pero... ¡yo he luchado por una felicidad que ahora me pertenece! y no niego que el mundo se merezca una oportunidad, y que haya que luchar por ello; estoy dispuesta, pero me creo con derecho a ser feliz a pesar de todo. Llámame injusta si quieres (mentiría al decirte que no me importa que lo hagas. Mas lo entiendo), pero no es injusticia; yo no busco pretextos; de echo, aprendí que entre sueños más vale ser realista.

El mundo se muere, y yo no quiero morir con él. Lucharé y lucharía, por que todo funcione y funcionase, pero me siento con fuerzas renovadas para luchar sobretodo por mí, que me lo he ganado (y a pulso). Y siento ser patéticamente egoísta, pero me he cansado de preocuparme sólo por el resto pues también tengo derecho a tenerme a mi misma, y tú, me creas o no, deberías hacer un poco de lo mismo.
Esto no quiere decir que nos vayamos a conformar, porque no lo haremos, ¿pero acaso no es una lucha estúpida luchar por otros sin haber luchado primero por ti? Quien sabe, quizá no sé lo que me digo.

Por otro lado, no creo que busques escusas; simplemente deduzco que aceptas las escusas que te dan. Te tachas de inconformista, pero ¿qué haces tú por cambiar tu propio "status quo"? La lucha comienza en el sueño de uno mismo.
Yo no conozco prácticamente nada de lo que él hizo, ¿pero no es verdad que Vittorio Arrigoni dijo así?: "A winner is a dreamer who never gives up", bien, pues empieza por tu sueño para cumplir el de los demás. Haz tu sueño el suyo y adelante con él.

Hoy has comenzado a luchar R.R, y de veras, ¿tú hablas de emoción?, tus palabras han provocado ésta furia en mí, que yace dormida cada vez que miro a otro lado. Y lo hago demasiado; no es algo de lo que me enorgullezca, y te juro, que me entran unas tremendas ganas de llorar cada vez que lo pienso. Odio la corrupción que se nos viene encima; la corrupción de la que todos formamos parte...

El otro día en economía, la profesora se puso a defender la idea de Adam Smith de: "El precio justo es el que se pone en el mercado, porque previamente el comprador a aceptado el precio" ¿Aceptado el precio?, no pude evitar denunciar la inversión en materias primas (uno de los incipientes de la hambruna) cuando dijo todo aquello. Y soy consciente de que apenas tengo información sobre nada... ¿Pero cómo puede alguien defender semejante propósito? creo que nunca antes había tenido tentación de salir conrriendo de una clase.

En realidad no sé lo que me digo.
Te admiro por tener una férrea idea sobre el mundo, algo que aunque tú no lo veas, yo aún intento enfocar. Esto, no quiere decir que no vea lo injuto que es el mundo; lo veo y me provoca tal inquina, que desearía todo estallase como un espejo de cristal al caer al suelo; las cosas no irían peor.
Por otro lado, me veo en la tentativa, y en el derecho, de defender una felicidad, que en mi caso al menos, he logrado a base de sudor y sobre todo lágrimas. No puedo permitirme perderme a mi misma, aunque quizá deba encontrarme en los demás.

Hoy, tus palabras me acomparán, y que sepas, que pese a ser lo que te digo en cada carta, las comparto y defiendo. La frase dice: "Hay que hacer pequeños cambios para que todo siga igual", yo digo: "Hay que hacer grandes cambios para que algo pequeño cambie"

Cuidate mucho R.R

Reflejo reflexivo

lunes, 10 de octubre de 2011

Primera Carta

Querida R.R


Tu carta me ha conmovido y desolado a la vez. Sabes que no podría culparte aunque quisiera, la culpa es mía, algo dentro de mi no funciona, estoy preso dentro de una prisión anímica en la que los sentimientos amenazan con ahogarme y en que la impotencia por expresarlos hace que acabe entregándome a simples descripciones, críticas, disculpas o agradecimientos.


Siempre me pregunto porqué me es tan fácil ponerme en la piel de los demás y comprenderles, y en cambio no poder entenderme a mi mismo.


Me resulta muy doloroso, ya que por la razón que sea, las veces que intento desentrañar mis sentimientos
y ponerlos por escrito me salen temas demasiado idealistas con los que no puedo, o temas que rallan al odio, la rabia, en los que sólo puedo expresar injusticias, cuando al empezar creo que lo que voy a escribir  va a expresar algo de mi alegría temporal, algo sobre mis ganas de vivir, de compartir, de mis ganas de hacer lo que yo quiera sin que nadie me lo impida. De todos modos ya sé que soy una persona muy esquiva, que no estoy acostumbrado a hablar de mi mismo, y que quizás al fin y al cabo solo esté buscando excusas.


Sí, es normal que al leer digas "esta persona es una contradicción" o "se contradice constantemente" pero justamente eso es lo que llevo dentro: duda, indecisión y contradicción que junto con la rabia, la frustración y el odio de vivir entre tanta hipocresía, falsedad y superficialidad, viendo cómo nos mienten en la cara constantemente, viviendo en una sociedad en la que los que tienen poder abusan de su posición, y en la que los que son realmente culpables siempre tienen a alguien que culpar, donde unos predican lo que no hacen y otros hacen lo que prohíben, en donde sólo se busca la manera de tener mas poder y control sobre nosotros, donde constantemente se lucha por aparentar "status", pretendiendo ser felices ignorando adrede las injusticias y el sufrimiento ajeno, y lo peor de todo, donde todos aceptamos el orden de las cosas por el simple hecho de que "desde siempre ha sido así" sin enfadarnos siquiera, ya que es lo que todos hacen.


Quizás sólo me ahogue en un charco de agua, que tenga demasiadas cosas que decir sin saber por dónde empezar, y que al fin y al cabo sólo tenga que ordenar mis ideas; pero también sé que ese mundo tan doloroso del que nos quieren proteger los padres amenaza con eclipsar muchos de los pequeños momentos de felicidad que vivo a diario, impidiéndome escribir sobre mi yo más íntimo como realmente me gustaría, ahora que ya lo conozco.


Me alegra de que compartas algo de mi duda, confusión y contradicción, ya que aparte de poner en duda mi integridad " simulador de intenciones?!! " y del dolor que se ha ido filtrando, tu carta es eso: duda, confusión y contradicción.


Como ya dije al principio tu carta me ha conmovido, y la prueba la tienes aquí. Me has hecho  sentir y reaccionar y sin darme cuenta, he sacado un pedazo de mí. Sé exactamente a lo que te refieres cuando dices "A veces pienso que si soy tan irascible no es sino por ésos pájaros que anidan en mi cabeza, que malmeten ideas y pensamientos fugaces, a veces mágicos, que quizá no debería tener." diría que es como me siento ahora mismo, demasiados pájaros volando dentro de mi cabeza. Besos


Reflective Reflexion










jueves, 6 de octubre de 2011

Segunda carta

Querido R.R:

¿Y con quién no iba a enfadarme, si hoy ha llegado el día que puedo permitirme enfadarme contigo incluso?

Me siento perdida, y no me encuentro. Me vuelvo trivial y desaparezco cada vez que inconscientemente e incansable decido aparecerme entre la nebulosa de mis incandescentes sueños, que tan titilantes como yo misma, se desenvuelven en un mar de confusión que no me lleva si no al principio de un todo que me hace decir nada.

Creo que por primera vez en mi vida, siento que el día tiene 24 horas. Y es que ni siquiera tengo motivos para enfadarme con nadie; quizá por eso no lo he hecho aún, pero me carcome ser consciente de que la inconsciencia y la realidad, duelen más de lo que yo creía.

No me culpes; ni siquiera sé de qué me quejo, o que me aqueja.
Siento que me pierdo en la confusión del momento, del presente continuo, pero bien sabes, que no me canso de vivir un hoy, porque no puedo aseverar a ciencia cierta (o incierta) que conoceré un mañana. No, ni siquiera se trata de eso. Si vivo el presente quizá sea porque el futuro no es lo suficientemente atrayente ni el pasado demasiado tentador.

Siento que oscilo como oscila el día, o que desaparezco como la luna entre las nubes...

A veces pienso que si soy tan irascible no es sino por ésos pájaros que anidan en mi cabeza, que malmeten ideas y pensamientos fugaces, a veces mágicos, que quizá no debería tener.

Discúlpame si no sé lo que digo, quizá tu entiendas lo que yo no consigo entender y no obstante me obceco en explicar.
Siempre has sido mejor entendedor que yo, o en su defecto, mejor simulador de intenciones; en cualquier caso, tus palabras siguen apareciendo en el momento justo, por mucho que éstas me hagan sentir que no merezco quejarme de ser feliz en definitiva.
Pero tienes razón, el ser humano es horriblemente egoísta, y yo no me libro. Me duele en el alma, pero no puedo reprimir estas palabras que necesito contarte, y créeme, desearía tener un problema sobre el cual versar mis cartas. Un problema que tiene o no solución y que en cualquier caso, no debe preocuparme.

Pero no es así... todo lo que digo sin decir es lo de dentro, lo que sale espontáneamente... de ésta manera tan irrisoria...

Disculpa por no poder sentir en estos momentos la rabia e impotencia contenida de ésas palabras tuyas que quizá, si o no, vean la luz algún día.
Has de saber que las comparto; pero no ahora, sin saber porqué no puedo. Tú no me culpes, simplemente lee y entiende lo que puedas... yo mientras seguiré escribiendo en mi desordenado sinsentido, con la esperanza de decirte que soy feliz y que no me importa. Pero hoy no, hoy algo puede conmigo (y ésto es cosa rara).

Atentamente las 24 horas del día, tu amiga

Reflejo Reflexivo (que no reflexiona)

viernes, 2 de septiembre de 2011

Primera carta

Querido R.R:

Esta es la primera carta que escribo, la cual vaya destinada a alguien que no sea yo misma, así, dicúlpame si lo que salga de estas líneas, es una de mis ya muy conocidas chapuzas "gastronómicas".
Hoy, me he decidido a hablarte, pues tengo la impresión de que más pronto que tarde, nuestros caminos volverán a entrechocarse., y que una vez más, entre tantas, esclarecerás mis miedos más recónditos sin tu pretenderlo.

Quizá te agrade saber que después de todo, he asumido que mi manera de comunicarme con ésa parte de mi que tenía encarcelada, es una manera propia de sentirme libre. Que ya no temo desfallecer o sentirme estúpida, que me da igual entender cuanto digo o cuanto deseo decir.
He descubierto que no era sino yo misma la anaconda que oprimía mi propia libertad (recuérdame que te explique la metáfora cuando coincidamos de nuevo).

Así que me he animado, por fin, a escribir cuantas cartas sean necesarias para que nuestro blog resurja cuan ave fénix, o dicho de otro modo, para que de una vez por todas, te eches a volar y dejes de quedarte en el nido.

Creo entender que, estarás mirando la Torre Eiffel, y que yo seguiré aquí, observando el edificio de Iberdrola, pero tengo entendido, que detrás de estos dos edificios se esconde la misma luna. ¿Quien nos dice que no estemos mirando el cielo a la vez?

Tengo un nuevo proyecto, uno entre tantos. Ya sabes que mi cabezonería me impide desistir, aunque no es la primera de las veces que me digo "la última". Deberías observarme con el Gimp y el diseño aún por diseñar de nuestro fantástico blog.
Se me hace tan extraño pensar en un nuestro... (y eso que ahora he aprendido a decir nosotros).

Te escribiré, R.R, lo haré sin premisa, cuando como ahora, me apetezca. Quizá ocurra que como hoy no tenga qué contarte y mis cartas te dejen un regusto amargo, como cada vez que digo algo sin sentido; pero ya me conoces... ¿Para qué iba a cambiar?
Como tú bien sabes soy propensa a los desvaríos y a recorrer sendas que ni tú ni yo seríamos capaces de concebir. No puedo evitar que me guste la aventura de embarcarme en algo nuevo.

En fin, amigo, sólo me queda decirte que hasta pronto (quizá hasta que de verdad tenga qué contarte. Sí, creo que será,hasta entonces) y darte un dulcísimo abrazo, con mermelada de Bar le Duc (¿has probado qué recóncholis es eso? jajaja), besos:

Reflejo Reflexivo :)

miércoles, 13 de julio de 2011

prueba**


Hay

Hay destinos
donde lo que carece de temblor no es sólido.

Hay amores
en los que el mundo no te basta, falta un pasito.

Hay placeres
en los que te castigas por el arte, pues el arte es pecado.

Hay momentos de mutismo
en que la boca de la mujer hace pensar que el pudor es sólo
cuestión de sexo.

Hay cabellos teñidos por un meteoro
donde es el diablo quien hace la raya.

Hay soledades
en las que miras sólo con un ojo y miras sólo sal.

Hay momentos de frío
en los que estrangulas palomas y te calientas con sus alas.

Hay momentos de gravedad
en los que sientes que has caído ya entre los que caen.

Hay silencios
que debes expresarlos tú,
¡precisamente tú!

Vladimir Holan