El corazón me late tan fuerte, que creo se me va a salir del pecho... late, como si hubiese participado en una maratón y no se hubiese detenido un instante a tomar aire. Y es que el campo vibraba... sé que no soy de fútbol y quizá tú tampoco, pero ¡qué espectáculo!... estoy emocionada... es algo que hacía mucho que no me pasaba, pero... no puedo borrarme de la mente a la afición gritando, animando y sintiendo al equipo... estoy consternada (y no es la primera ni será la última vez que ocurre. Creo, tienes que ser de Bilbao, y del Athletic para poder hacerte a la idea...) Es algo que se te adhiere a la piel, que te contagia y que te conmueve...
Pero no voy a hablarte de fútbol... Porqué sí R.R esta no es la primera vez que intento escribirte, ni la última que me comprometa a contarte cuantas cosas me hayan ocurrido.
Porque sí, yo tampoco he podido evitar echarte de menos... y, es que no me canso de repetirte que apareces cuando más te necesito, como si inconscientemente estuvieses echo para aparecerte en el instante que necesito de la serenidad de tus palabras.
Porque, efectivamente, en estos tres últimos meses (sé que ha pasado aún más tiempo desde que hablamos por vez última) mi vida ha cambiado y a seguido igual, todo ha pasado tan y tan deprisa, que me temo, no sabría como empezar a contártelo todo. Quizá, por eso, no lo haga.
Han sido meses de promesas, de planes, de ilusiones, de primeros besos, de segundos... de últimos. De decisiones acertadas (aunque al principio, dolorosas), de momentos de alegría, de confusión, de entrañas comprimidas (sí, sé que no es la mejor manera de explicar que me sentía, como con un puño en el estómago, pero no puedo describir mejor esa sensación de aprieto... de falta de aire, de agobio. Creo que "comprimir" es una palabra tan buena como cualquier otra...), de cartas insanas y de sensaciones absurdamente emocionantes y auténticamente estúpidas.
Y ¿qué es de ti, querido? ¿Cómo se ve Francia en este nuevo año?
Pienso, que en cualquier caso, el tiempo es simple cuestión de tiempo ("... la vida es cuestión de vida, la vida dura un momento, el tiempo toda la vida...") y que pase lo que pase, siempre quedarán nuestras cartas (en el armario... ¿recuerdas?) y nuestros encontronazos a medias. Porque, opino, hay personas y relaciones, intermitentes pero.. que siempre están ahí.
Me recuerda a la historia de una chica, que he tenido el gusto de conocer hace relativamente poco (y aún hoy, no la conozco lo suficiente), mas en su caso, se trata de una historia de amor, como poco complicada, pero... tan tristemente bella que, entiendo (aunque no se lo haya dicho a ella) ese brillo que se le queda en los ojos, cada vez que está con él.
Porqué... por las decisiones de él, apenas pueden verse.
Y quizá pasen meses, o años... pero él siempre vuelve (y ella está ahí para esperarle), cuando ella a rehecho su vida, y está relativamente feliz con lo que tiene.
Pero ambos son conscientes, de que se necesitan (y aunque les cueste tanto y tanto admitirlo (sobretodo a él) se aman), y quizá por eso, está chica de la que te hablo, no puede evitar confesar a la persona con la que esté, que hay un"él" detrás (qué complicado es todo sin nombres, R.R, pero ya sabrás que a mí no me gusta mencionar a la gente (no sé, me gusta la magia del anonimato, absurdo ¿no?))
Es la historia del gato y el ratón... pero ninguno de los dos puede evitar caer en la trampa de huir y buscarse.
Algo así nos pasa a nosotros... nos encontramos en el camino, cada cierto tiempo... y es mágico y bonito saber que en algún lugar de Francia estarás tú leyendo lo que yo pueda decir, que sé, no es mucho... pero también sé (y ya sabes que no peco de modesta) que escriba lo que escriba, tendrás buenas palabras para mí, y que en el fondo... diga lo que diga, tú sabrás comprender todo lo que callo.
Siento que después de demorar tanto esta carta (que era inevitable acabase en tus manos (no literalmente, claro)), sea esto lo que pueda ofrecerte. Pero hace tanto que no escribo (en realidad no demasiado... me explicaré. Hace tanto que no escribo bien, si no es sobre él (y sobre él no quiero escribir más. Ya dije todo cuanto tenía por decirle) que creo, hasta vuelva a coger práctica (hasta nuevo aviso), son estos resquicios... este intento (casi burlesco) de escritura lo único que queda... siento que tenga que ser así... pero por ahora, no puedo ofrecer más).
Espero que comprendas, (sé que se te da mejor a ti eso, que a mí lo de explicarme) pero pronto (y es una promesa) (aunque sabes que para mí el tiempo, es sólo tiempo (excusas)), cuando recupere un poco las palabras, volveré a escribirte y quizá entonces, no me demore tanto en decirte, que yo también te echo de menos, y que te espero R.R.
Reflejo Reflexivo