martes, 11 de octubre de 2011

Tercera carta

Querido R.R:

A veces pienso que la vida es un desvarío repleto de escusas y contradicciones; que no tiene sentido más allá de la ironía que implica vivir. No son escusas, ni tampoco pretextos; la vida, es una oportunidad continúa, que irónicamente tratamos de oprimir y exprimir al mismo tiempo.
A veces me canso de pensar en qué es lo ético y que no; qué cosas funcionan a costa de otras y cuáles por si solas... el problema es, que en definitiva, ya nada funciona por si solo, y la cabeza se me embota. Así no se puede vivir.

Y creéme, a veces lo más sencillo es más complicado de lo que en realidad parecía en un principio; mirar a otro lado, esperar a que ocurra lo que tenga que ocurrir o aceptar la vida "tal cual" no son sino la pata corta de la mentira.

Mirar a otro lado, no es del todo fácil, siempre que se tenga un pretexto para hacerlo.
Yo misma, no niego que el mundo va de cabeza, y que cada vocanada de aire, la cosa empeora; no sólo la crisis, o la pobreza que al parecer "ahora está de moda" (como si nunca antes hubiese estado allí), es un poco todo, el mundo cada vez es más corrupto y a la gente le importa menos...

Pero soy egoísta, y temo que empieces a aborrecerme por ello, pero... ¡yo he luchado por una felicidad que ahora me pertenece! y no niego que el mundo se merezca una oportunidad, y que haya que luchar por ello; estoy dispuesta, pero me creo con derecho a ser feliz a pesar de todo. Llámame injusta si quieres (mentiría al decirte que no me importa que lo hagas. Mas lo entiendo), pero no es injusticia; yo no busco pretextos; de echo, aprendí que entre sueños más vale ser realista.

El mundo se muere, y yo no quiero morir con él. Lucharé y lucharía, por que todo funcione y funcionase, pero me siento con fuerzas renovadas para luchar sobretodo por mí, que me lo he ganado (y a pulso). Y siento ser patéticamente egoísta, pero me he cansado de preocuparme sólo por el resto pues también tengo derecho a tenerme a mi misma, y tú, me creas o no, deberías hacer un poco de lo mismo.
Esto no quiere decir que nos vayamos a conformar, porque no lo haremos, ¿pero acaso no es una lucha estúpida luchar por otros sin haber luchado primero por ti? Quien sabe, quizá no sé lo que me digo.

Por otro lado, no creo que busques escusas; simplemente deduzco que aceptas las escusas que te dan. Te tachas de inconformista, pero ¿qué haces tú por cambiar tu propio "status quo"? La lucha comienza en el sueño de uno mismo.
Yo no conozco prácticamente nada de lo que él hizo, ¿pero no es verdad que Vittorio Arrigoni dijo así?: "A winner is a dreamer who never gives up", bien, pues empieza por tu sueño para cumplir el de los demás. Haz tu sueño el suyo y adelante con él.

Hoy has comenzado a luchar R.R, y de veras, ¿tú hablas de emoción?, tus palabras han provocado ésta furia en mí, que yace dormida cada vez que miro a otro lado. Y lo hago demasiado; no es algo de lo que me enorgullezca, y te juro, que me entran unas tremendas ganas de llorar cada vez que lo pienso. Odio la corrupción que se nos viene encima; la corrupción de la que todos formamos parte...

El otro día en economía, la profesora se puso a defender la idea de Adam Smith de: "El precio justo es el que se pone en el mercado, porque previamente el comprador a aceptado el precio" ¿Aceptado el precio?, no pude evitar denunciar la inversión en materias primas (uno de los incipientes de la hambruna) cuando dijo todo aquello. Y soy consciente de que apenas tengo información sobre nada... ¿Pero cómo puede alguien defender semejante propósito? creo que nunca antes había tenido tentación de salir conrriendo de una clase.

En realidad no sé lo que me digo.
Te admiro por tener una férrea idea sobre el mundo, algo que aunque tú no lo veas, yo aún intento enfocar. Esto, no quiere decir que no vea lo injuto que es el mundo; lo veo y me provoca tal inquina, que desearía todo estallase como un espejo de cristal al caer al suelo; las cosas no irían peor.
Por otro lado, me veo en la tentativa, y en el derecho, de defender una felicidad, que en mi caso al menos, he logrado a base de sudor y sobre todo lágrimas. No puedo permitirme perderme a mi misma, aunque quizá deba encontrarme en los demás.

Hoy, tus palabras me acomparán, y que sepas, que pese a ser lo que te digo en cada carta, las comparto y defiendo. La frase dice: "Hay que hacer pequeños cambios para que todo siga igual", yo digo: "Hay que hacer grandes cambios para que algo pequeño cambie"

Cuidate mucho R.R

Reflejo reflexivo

No hay comentarios:

Publicar un comentario